Galletas de avena y amaranto

Desde la ablactación he batallado mucho con Julia para la introducción de nuevos alimentos en su dieta. ¡Bueno, con decirles que ni el agua quería probar!

En general, ha sido muy difícil convencerla de siquiera probar algo distinto a lo que ya conoce. Por ejemplo, cuando empezamos con alimentos sólidos, una de las cosas que más le gustaban era la preparación de cereales en polvo. Creo que de ahí viene su amor por los cereales. Luego, con la aparición de los dientes, pasamos a los Cheerios de avena integral, mejor conocidos por ella como Pibos. Esos sí le gustaron de inmediato y los quiso probar sin mucho insistir de nuestra parte. Pero, ¿qué pasa cuándo sales de vacaciones y del buffet de desayuno lo único que le gusta son las manzanas, el plátano y el huevo? Hay que variarle y tus opciones son reducidas. Entonces ¿por qué no probar los Fruit Loops? Pues no los quiso probar sino hasta que le dije que eran Pibos de colores y entonces sí, nació un nuevo amor. Así es como hay que llegarle, por el lado de las variantes de lo ya conocido, de lo probado y aprobado.

Por si fuera poco, la pobre padece además de «intestino perezoso» por lo que desde hace varios meses he batallado para incorporar en su repertorio, alimentos ricos en fibra y disminuir el consumo de otros que, por supuesto le encantan, pero que contribuyen al problema. (Me declaro culpable de su afición a los carbohidratos. No sé si aprendido o heredado, pero mea culpa 😩 ).

Así que después de radiografías, idas al gastro, medicinas, difíciles idas al baño y batallas desgastantes, me puse a pensar seriamente cómo podía hacer para llegarle por el lado bueno. Algo así como los Pibos de colores. No vamos a vivir dependiendo de medicinas, así que necesitamos trabajar (duro) en cambio de hábitos. Se me han ocurrido 2 alternativas para tratar de solucionar el problema:

¿Qué tal involucrarla en el proceso de fabricación de los alimentos? y ¿Qué tal involucrarla en el proceso de obtención de los alimentos?

Para los que me conocen saben que ni me gusta, ni se me da cocinar. Pero con tal de hacer que coma más alimentos saludables, de esos ricos en fibra que necesita, lo hago hasta con mucho gusto. Hago lo que sea (hasta sacrificar mi ingesta de pan). Además, a ella le gusta ayudarme involucrándose en tareas cotidianas. Aceptó gustosa mi invitación, así que henos en esta sesión de repostería que combina dos de sus alimentos favoritos: galletas y amaranto. La misión: hacerla amiga de la avena y cambiar las galletas tradicionales que come, por estas, creo yo, más saludables.

¡Misión cumplida! 😀

Las galletas quedaron muy ricas 😋  Los que quieran probarlas les dejo aquí la receta de la Chef Ana Paula.

 

 

 

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