5 pasos para crear un ambiente preparado en casa

En el post anterior escribí acerca del porqué crear en casa un ambiente preparado al estilo Montessori. Si te lo perdiste, te recomiendo que lo leas completo dando clic aquí, pero en resumen, la razón es que tus hijos puedan irse volviendo más independientes, fortalezcan su autoestima, puedan disfrutar de su casa sin estar constantemente escuchando “no esto, no lo otro” y tú puedas evitar (idealmente) o por lo menos, disminuir el caos de mil triques que guardar todo el tiempo porque tus hijos no lo hacen y estar todo el tiempo asistiendo a tus hijos en la más mínima actividad.

Básicamente la idea es guiar / apoyar a tus hijos para que sigan su propio ritmo natural de desarrollo haciendo actividades y descubrimientos por ellos mismos.

Por eso es importante que el ambiente esté preparado para ellos, que los materiales (ropa, juguetes, utensilios, etc.) les sean presentados de forma atractiva y que estén a su alcance para que se involucren desde pequeños en actividades de la vida diaria de la familia. No importa si tus hijos no van a una escuela Montessori (y ni siquiera tengas la intención de llevarlos a una), en casa puedes aplicar algunos de estos principios para hacerse la vida más fácil y de paso contribuir a criar un ser humano respetuoso y responsable.

Bueno pero entonces ¿cómo logramos crear un hermoso ambiente incluyente para que:

  • los niñ@s se involucren en actividades cotidianas y cooperen?
  • regrese un poco de paz y orden a la casa?
  • el descubrimiento y el aprendizaje les sean atractivos?

Observa la siguiente imagen. ¿Qué hace que el espacio sea atractivo para los niños?

Montessori classroom

Foto: http://www.elternvommars.com/2015/03/julias-wunderbare-zeit-im.html?m=1
Nota que:

  • todo está a su altura.
  • el mobiliario es adecuado a su tamaño.
  • está ordenado.
  • hay pocas cosas.
  • es simple, espacioso.
  • abunda la luz natural.
  • utiliza una paleta de colores neutros.
  • es acogedor, cómodo, transmite una sensación de calma.
  • las actividades están dispuestas por áreas específicas.
  • los materiales están curados atractivamente.

¡Ahí está el secreto!

Así que para captar y reflejar la esencia de este ambiente en tu casa, pon en práctica lo siguiente:

  1. Ponte en sus zapatos.

Observa cada espacio a través de los ojos de tu(s) hijo(s). Siéntate en el piso en medio de la habitación y observa a tu alrededor. ¿Cómo se ve la habitación desde su perspectiva? ¿Qué te parece el escenario a esa altura?

Seguramente te darás cuenta que las actividades no se ven tan atractivas a ese nivel, que el librero de la sala parece un rascacielos, que la mesa del comedor se ve imponente, que el cable de la lámpara y el regulador llaman mucho la atención o que hay cosas hasta debajo del sofá. Observa el espacio. Piensa cómo podrías reconfigurarlo para tener las cosas mejor acomodadas y en orden, para hacerlo más acogedor, más espacioso.

 

  1. Menos es más.

En adelante es básico y fundamental vivir en constante modo Kondo[1]. Consigue el libro, vale la pena. Haz una purga exhaustiva en tu casa (y en tu vida). Quédate sólo con lo que te dé alegría, con lo que necesites y deshazte de lo demás. Luego decide dónde guardar aquello que conservaste. Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.

Los niños pequeños tienen un fuerte sentido del orden, aunque muchas veces no lo parezca. Aprenden rápidamente dónde va cada cosa. Por eso es importante configurar un espacio donde cada cosa tenga su lugar. Facilita conservar el orden.

Mientras menos tengan disponible, más fácil será para ellos encontrar algo con lo que les interese jugar (aplica también para adultos eh! qué tal eso de parase frente al closet y pensar “no tengo nada que ponerme” de tan abrumadora que es la multitud de opciones??). Ofrece una cantidad limitada de actividades y acomódalas a su alcance. Saca únicamente la cantidad que estés dispuesta a recoger. Esto aplica para juguetes, pintura, agua en la jarra, etc. De nuevo: menos es más. El método Montessori recomienda un máximo de 6 actividades y colocar los materiales en en repisas abiertas, pero yo tengo mis asegunes. Ya te platicaré a detalle cuando vayamos habitación por habitación.

Lo ideal es seleccionar actividades que no sean ni demasiado fáciles, ni demasiado difíciles. Algo que les represente un reto, que quieran lograr por sí mismos (o con un mínimo de ayuda). Como referencia, algo que los mantenga entretenidos por más de 5 minutos. Si notas que tiran un juguete una y otra vez, es muy probable que ya los aburra o que represente un grado dificultad muy alto para ellos. Ponlo de lado por un tiempo para averiguar si pudiera entretenerlos más adelante o si de plano ya no es lo suyo (en el punto 5 hablo sobre la rotación de juguetes).

 

  1. Procura que sean más independientes.

Cuando configures un espacio piensa cómo puedes hacer que tus hijos puedan hacer las cosas por sí solos. Así podrán autoatenderse y ser más independientes en el espacio. El objetivo es que tengas que intervenir al mínimo. Ellos se darán cuenta que pueden solos e irán fortaleciendo su autoestima (y a ti te irá liberando tiempo, aunque por supuesto, no dejarás de supervisar).

 

  1. Incluye mobiliario de tamaño adecuado.

Siguiendo la línea del punto anterior, procura tener mobiliario apropiado para que tus hijos puedan desenvolverse prácticamente sin necesitar asistencia. Por ejemplo, que pueda(n) sentarse sólo(s) a la mesa para comer, alcanzar a lavarse y secarse las manos, sacar sus platos para poner su mesa, etc.

 

  1. Almacena y rota.

Guardar las actividades / juguetes extra  (recuerda, sólo lo que te hace feliz, sólo lo que necesites) reduce la cantidad de cosas exhibidas y, por tanto, el desorden. Mantén todo aquello que no esté actualmente en uso fuera de vista. Como ya dije, mientras menos opciones, mayor concentración y menor cantidad de objetos y, por tanto, más fácil y rápido es escoger, recoger.

La pregunta ahora es: ¿con qué frecuencia rotar los juguetes? Generalmente te darás cuenta cuando hayan perdido interés en una actividad (permanecerá en la repisa sin tocar o aventada en alguna parte). Eso sí, no es recomendable rotar aquellos juguetes / actividades con los que sigue enganchado. Observa y sigue a tu hijo, él te marcará la pauta y el tiempo adecuado para refrescar su interés. También puede pasar que te pida algún juguete / actividad que esté guardado. Estos pueden volver a salir peeero con la condición de que elija qué juguete /actividad desea guardar en lugar de. Así no terminas sacando más juguetes (porque entonces, todo esto no sirvió de nada).

Además de estas actividades específicas de su área de juegos, idealmente cada habitación de tu casa debe tener un espacio adaptado para que tu(s) hijo(s) pueda(n) participar de las actividades cotidianas (cocinar, limpiar), realizar manualidades, y por su puesto, leer.

Cinco sencillos pasos. ¿Suena fácil no?

En lo particular me ha costado un poco, sobre todo por no querer descartar juguetes que quién sabe si algún día se le ocurra preguntar por ellos o porque quizá la más pequeña pueda llegar a utilizar. Y bueno, la cosa se complica todavía más con la secuela de Santa, los Reyes y los cumpleaños. Sin embargo, creo que he logrado un buen trabajo en general. La casa está razonablemente en orden y en paz. En los próximos días les iré compartiendo cómo hemos adaptado e implementado esta metodología en casa habitación por habitación. A ver qué les parece y por su puesto déjenme sus tips y comentarios.

 

[1] KONDO, Marie. La magia del orden: Herramientas para ordenar tu casa… ¡y tu vida!

 

 

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