La caja

Desde bastante pequeña -probablemente desde que fue capaz de sentarse solita y pudimos ponernos sobre los foamies en el piso- he procurado que Julia tenga contacto con libros. 
No me pondré aquí a detallarles las razones por las cuales es importante que los niños desarrollen el hábito de la lectura. Al respecto encontrarán miles de artículos y entradas en Google. Me limitaré a dar testimonio que de que sirve, ¡sirve! Yo soy de las que creen que el aprendizaje está basado en la emoción: “Sin emoción no hay aprendizaje” y no hay mejor lugar para encontrar esa mezcla que en los cuentos. Además, es otra de las actividades que nos gusta hacer juntitas.
Primero fueron libros sobre texturas, formas, colores, ruidos de animales y cosas (una pelota que bota, un tren que pasa). Eran, digamos, un juguete más. Aunque al principio parezca que no les prestan mucha atención, los bebés están empezando a familiarizarse con los libros. Para captar su atención, interactúa. No te limites a sentar al niño en tu regazo. Señala los objetos, describe las figuras que aparecen en los libros y relaciónalos con objetos y figuras de su cotidianeidad. Te sorprenderás incluso al constatar que ellos mismos van relacionando los conceptos que van adquiriendo. Así me pasó cuando Julia constató ella misma que Mr. Chatouille era un óvalo o que era de noche cuando la luna colgaba en el cielo.
Más adelante, cuando los niños van creciendo, podemos conseguir despertar su curiosidad y poco a poco, querrán saber más sobre las divertidas aventuras de sus personajes favoritos o sobre la temática de las diferentes historias.
Nuestra rutina incluye leer siempre antes de dormir. Nos ayuda a establecer un momento de calma, ya relajadas después del baño y justo antes de hacer dodo. Esto es de ley, pero a veces también en las tardes, cuando no salimos, jugamos o hacemos cualquier otra cosa, nos ponemos a leer.

En casa tenemos varios ejemplares: algunos que datan de mi propia infancia, unos que nos prestan intercambiados, otros que hemos ido comprando o nos han regalado. Los hemos leído suficientes veces como para sabérnoslos de memoria. Tanto así que me dice «Ahora yo leo solita mamá» y me cuenta ella la historia entre fragmentos que recuerda con precisión y los que compone. Conoce perfectamente los nombres de los personajes y reconoce escenas de la trama por las ilustraciones. Si no me creen, pregúntele a papá.
Llegó pues el tiempo en que nos vendría bien ampliar nuestro acervo, así que decidí implementar una idea que leí en el blog de una de las varias mommy bloggers que sigo en Instagram.

The Story Box es la compañía encargada de hacer la magia y la mecánica es muy sencilla: cada mes recibes por correo 2 libros y una guía para padres. Tú te encargas de decirles qué edades tienen tus hijos y ellos a través de una gran red de padres y patólogos del lenguaje, se encargan de seleccionar aquellos que consideren se adapten a su desarrollo, despierten y mantengan su atención. 

¡Me encantó la idea! Además de todo por el factor sorpresa, que a Julia le gusta mucho, aunque para ella «sorpresa» sea sinónimo de chocolate (sospecho que los huevos tienen algo que ver con esto). Yo no sé si exista alguna compañía así aquí en México, pero siendo que tengo un único cliente, la labor de buscar libros con ilustraciones atractivas, buen vocabulario, buenas tramas y moralejas, no me pareció titánica, así que he aquí la primer caja cuento.

Nube. Glòria Falcón. Editorial Alba.
Este libro es un pequeño homenaje a los amigos imaginarios, invisibles que nos acompañan durante la infancia e incluso, a veces, a lo largo de nuestra vida.

Lo escogí porque el personaje principal es una niña cuyo amiga es una Nube. Julia tiene una almohada en forma de Nube, que hicimos su abuela Martha y yo cuando mis proyectos  de upcycling, a la que llama “Bisha” y a la que tiene mucho cariño. Me pareció un buen gancho. Esta misma tarde lo leímos 5 veces, así que creo que funcionó.
Igor, El pájaro que no sabía cantar. Satoshi Kitamura. Fondo de Cultura Económica.

Este libro trata sobre el proceso de aprendizaje y socialización de un pajarito que finalmente encuentra su lugar a partir de conocer, aceptar y explotar sus capacidades.
Lo escogí porque Julia es fanática de la música y espero que a través de esa conexión aprenda que no siempre las cosas son fáciles. Uno tiene que poner mucho esfuerzo, empeño y dedicación para conseguir lo que quiere, especialmente cuando se trata de aquello que no es precisamente nuestro punto más fuerte.
Ambos se los recomendamos ampliamente.

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